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Rencontre APA-SPP
Le cadre en psychanalyse

Sára Botella
Respuestas a la preguntas planteadas por Judith Goldschmidt y Norberto Marucco

Les agradezco a ambos que hayan llamado nuestra atención sobre la necesidad de precisar las relaciones de  la regrediencia del pensamiento del analista con la contra-transferencia, el agieren (la actuación), el trabajo en doble y la convicción.  Considerando la particularidad de una comunicación por "web", intentaremos ser lo más breve posible.

I

 Nuestra concepción de la contra-transferencia, está fundada en la de la transferencia considerada a la vez : -a) como movimiento psíquico regrediente abriendo vía a elementos infantiles [ acontecimientos, lógicas, contenidos reprimidos, fantasías de deseos y de miedo], y -b) como agieren, es decir como puesta en actuación psíquica por la compulsión de repetición de estos elementos infantiles que desembocan en una vivencia de  realidad del momento. (El paciente está con el analista como...con...cuando....porque...).

Sometido a la repetición a lo largo de las sesiones, ese proceso psíquico inconsciente se organiza bajo la forma de neurosis de transferencia en la que la estabilidad de las causalidades infantiles facilitará el acceso del trabajo analítico al mundo infantil del paciente. Sabemos que la transferencia, en tanto que actuación psíquica y actualización de sentimientos y afectos del pasado resentidos como correspondiendo a la realidad y que deben ser así vividos durante un cierto tiempo - una resistencia que se opone al método de la libre asociación y a la rememoración -, es paradójicamente un aliado del trabajo analítico y necesaria para una buena evolución del paciente. En cambio, en el caso del analista, esta misma posibilidad de transferir en el presente elementos inconscientes relevando de su problemática infantil queda sin efecto y sin acción, no forma redes organizadas, estables, expresadas en término de relación con el paciente. (El analista no está con el paciente como...con...cuando....porque...).

La interpretación de la resistencia transferencial, ubicable en la continuidad de las redes asociativas, es el trabajo habitual en nuestra práctica analítica. Mientras que un movimiento contra-transferencial, por ejemplo una actuación del analista, es puntual e imprevisible. Bien que pueda ser consecuencia de la neurosis del paciente, su auto-interpretacion por el analista es "urgente"  ya que toda contra-transferencia, por reveladora que ella sea de la neurosis del paciente, representa siempre un signo de ruptura en la relación analítica, en la medida en que esta concretización momentánea, en la relación con el paciente, de la propia problemática infantil del analista se impone a la del paciente y oculta la suya. Si la contra-transferencia llegase a organizarse en una neurosis de contra-transferencia, ésta formaría una resistencia mayor oponiéndose al retorno de las vivencias infantiles transferenciales de su paciente y conduciendo al fracaso de la cura.

II

A la pregunta de Judith Goldschmidt relativa al problema del " riesgo de confusión " entre el " producto de la vía regrediente " y " un elemento inconsciente de la resistencia transferencial", la respuesta nos aparece ya implícita en este pasaje freudiano.

" Las mociones inconscientes  no quieren ser rememoradas, como lo quiere la cura analítica, aspiran más bien  a reproducirse conforme a la intemporalidad y a la capacidad alucinatoria del inconsciente. Al igual que en el sueño, el enfermo atribuye a los resultados del despertar de sus mociones inconscientes, una  existencia en el presente y una realidad. [...] ; quiere actuar sus pasiones sin tomar en cuenta la situación real ." (S.Freud 1912, " De la dinámica de la transferencia ", O.C.F, t. XI, p. 116). La "confusión" que Judith Goldschmidt teme sería la realidad de algo inherente a la naturaleza de la neurosis de la transferencia.

III

El trabajo en doble, responde, por parte del analista,  a la dificultad, incluso a la imposibilidad, de acceso a ciertos acontecimientos del mundo infantil del paciente, ya que de hecho no se manifiestan en la neurosis de transferencia, y pueden  incluso impedir que esta se instale.

En este caso, en el que analista  está sometido a una situación demasiado difícil para  sus medios habituales de trabajo ( atención flotante, libre asociación, análisis de la transferencia ) no le queda otra posibilidad que la de empeñar su propio psiquismo en un movimiento regrediente, más allá de la atención flotante habitual, sin por lo tanto, recurrir a la transferencia de contenidos de su propia sexualidad infantil.

En efecto, en ciertas técnicas, ante ciertas dificultades del trabajo analítico, ante un obstáculo  a la transferencia, la participación  de la sexualidad infantil del analista está considerada como una solución a la ausencia de neurosis de transferencia. Por ejemplo, el analista evocará su impotencia infantil : " con tal paciente, me aburro, me duermo, me siento incapaz, herido, deprimido... como con... cuando..." ; o la misma cosa en términos de identificación proyectiva : " El paciente puso en mí su impotencia...etc.).

Según nuestro planteamiento, cuando las " heridas narcisistas precoces " del paciente imponen sus obstáculos a la transferencia, que estos procedan de un negativo de trauma, de un repudio o de la abrasión de lo infantil por la compulsión de repetición, y que no hay lugar de interpretar una "resistencia transferencial", para combatir esta situación de resistencia, o mejor dicho de incapacidad, a la transferencia, la regrediencia del pensamiento del analista (una regresión tópica  y formal y no una regresión temporal libidinal, tal como es en el caso del sentimiento de impotencia) es una alternativa preciosa para el trabajo analítico. La regrediencia desembocando en una figurabilidad tiene la ventaja de ser inmediata, momentánea, sin por lo tanto imponer lo infantil del analista en forma actuada, ya que no teje, en la relación con su paciente, lazos de dependencia mutua, con el riesgo de encerrar el proceso de la cura en la estrechez de una neurosis de transferencia-contra-transferencia inextinguible.

El trabajo de inteligibilidad desencadenado por la regrediencia del pensamiento del analista es capaz de incluir, sin regresión a la dependencia, en el mismo movimiento endo-psíquico, en el mismo proceso inconsciente que el de la emergencia de las mociones inconscientes infantiles, y siguiendo el modelo del trabajo del sueño, los elementos heterogéneos del presente de la sesión : restos de otras sesiones, restos perceptivos actuales (no secundarizados por una observación), impresiones corporales... Estos elementos engendrados en ambos lados de la realidad, sometidos al principio de figurabilidad del trabajo del sueño, producirán una inteligibilidad inmediata, fuertemente cargada de calidad alucinatoria, que se impone al analista como realidad psíquica del momento de su paciente. Ciertos elementos del resultado de este trabajo pertenecen al paciente sin que por lo tanto puedan ser reconocidos como tales por él - ni más ni menos que los componentes de un precipitado químico. Ha lugar entonces una situación bien curiosa : le pertenecen pero para reconocerlos como suyos el paciente tiene que pasar por una entera identificación, espontánea e inconsciente, a la inteligibilidad del analista, operando entonces en doble de su doble. Aquí, la capacidad de regrediencia del pensamiento del analista produce el presente de una realidad que despierta las mociones inconscientes del paciente y su capacidad para las identificaciones primarias.

IV

Llegamos a la difícil cuestión planteada por Norberto Marucco de la problemática de la convicción, tal como la expone Freud en 1937 ("Construcciones en el análisis"). Compartimos totalmente el sentimiento de Norberto Marucco a propósito de la necesidad de concebir una metapsicología de la convicción sobrepasando esta concepción freudiana. Lo que, por nuestra parte, podríamos decir de ella, hoy día, es que la convicción despertada por la construcción del analista, y a la cual Freud atribuye el mismo valor analítico que al retorno de un recuerdo, no se origina - tal como es en el caso del trabajo en doble - en un trabajo de figurabilidad exigiendo un largo trayecto regrediente del pensamiento del analista (modelo del sueño). La construcción según la practicaba Freud es el resultado de un trabajo donde los materiales, las huellas de las imágenes sonoras y visuales no sobrepasan el dominio del preconsciente.[1]

Creo que podemos encontrar varias situaciones de la cura que producen el sentimiento de convicción. Ciertamente siempre cargada de actividad alucinatoria relevando de ciertas formas de regresión, la convicción, me parece, existe esencialmente bajo tres formas diferentes :

  1. La construcción cuyos efectos narrativos producen cierta continuidad anímica representación-percepción, cierto grado de regresión formal, como en un cuento contado ( " Cuando usted era niño...." ). Sin regresión tópica, aquí, el efecto figurativo se originaría en la " animación " de las representaciones preconscientes solamente.
  2. De una manera diferente, en el caso de una regrediencia del pensamiento del analista más allá del Pcs y concluyéndose en un trabajo de figurabilidad se trata de transformación de todos los elementos, conscientes e inconscientes, del momento presente en la creación de un resultado que revela algo desconocido, más allá de lo reprimido o renegado, en general un negativo de trauma. Esta transformación exige una regresión tópica.
  3. Por otra parte, sabemos que la convicción puede ser despertada por sugestión y que Freud consideraba todavía en 1921 que : " ....sobre la naturaleza de la sugestión, es decir sobre las condiciones en las cuales se producen influencias sin fundamento lógico suficiente, todavía hay mucho por aclarar " [2]. De hecho, para Freud, la sugestión seguía siendo uno de los medios para vencer uno de los obstáculos cruciales a su método analítico, la ausencia de confianza del paciente, el riesgo de abandono de la cura. Fuera del trabajo analítico, una explicación racional única, aislada, tendrá un efecto directo, como una orden paterna, en un momento determinado de la cura. Distanciado del trabajo del sueño, aparentado a la transferencia pero no viniendo del inconsciente del paciente, el efecto impuesto, directo e intersubjetivo, de la sugestión se fundaría en la particularidad del poder anímico del Superyo cuya actividad conminatoria conserva más o menos, según la organización estructural, huellas del impacto de las imágenes sonoras de la infancia. Se trataría entonces de una convicción debida a una regresión temporal libidinal.

En resumidas cuentas, construcción, trabajo de figurabilidad y sugestión, representarían tres formas procesuales creadoras de convicción a la vez diferentes y solidarias, en relación con las tres formas de regresión descritas por Freud : formal, tópica y temporal (libidinal). Dicho de otra forma, durante una sesión de análisis, según los niveles y modos de regrediencia, además del proceso tranferencial, existirá una cierta variedad de formas de convicción, obedeciendo a principios y procesos diferentes. Sin embargo considerando que se concluyen en el mismo efecto de calidad perceptiva en el sistema Percepción-Consciencia y desencadenan la misma impresión de realidad en el Yo, lo vivido-percibido por el Yo siempre tendrá valor de prueba de existencia.

En vista a una posible prolongación de nuestra discusión, adelantaría con gusto la idea que en su acepción analítica, la convicción no debe ser reducida y considerada como un estado del psiquismo simplemente opuesta a la duda y  a lo racional. Para el analista es mas interesante de comprenderla en términos de valor : un índice de la grandeza de las investiduras de los procesos inconscientes que el Yo, en ciertos momentos, necesita efectuar.

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[1]Actualmente presenciamos la eclosión de teorías analíticas inspiradas de las investigaciones estructuralistas contemporáneas sobre el pensamiento discursivo, las cuales basándose en los llamados " programas narrativos ", en unidades organizacionales preconscientes,  estan llamadas a revelar las estructuras universales de la narratividad. Estos trabajos analíticos nos hacen pensar que ahí se abre para el psicoanálisis una vía prometedora para un mejor conocimiento de la dinámica del Pcs, y por consiguiente para una posible metapsicología de la construcción.

[2]Freud, 1921. " Psicología de las masas y análisis del yo ". In Essais  de psychanalyse, Payot 1981,  p. 150.